Difusa es la línea que separa el coleccionismo del Síndrome de Diógenes...
viernes 6 de noviembre de 2009
jueves 5 de noviembre de 2009
Cuando el silencio es
Cuando el silencio es
la única respuesta, el dolor
baila al ritmo de las notas sincopadas
del piano preparado de John Cage
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
19:07
2
comentarios
Etiquetas: Errores
sábado 31 de octubre de 2009
El efecto rebote y la estupidez humana
Años llevamos escuchando advertencias sobre el efecto rebote que se produce (en la mayoría de los casos) al hacer una dieta: con grandes sufrimientos consigues perder cinco kilos para acabar recuperando diez. Parece increíble que nadie (hasta que yo me he propuesto reflexionar al respecto) haya sido capaz de ver que, con un ligero cambio de perspectiva, podemos utilizar ese efecto en nuestro beneficio.
Anuncio que, comenzando hoy mismo, voy a hacer una dieta con el objetivo de ganar diez kilos para, posteriormente y aprovechándome del efecto rebote, perder veinte.
Sencillamente brillante. (Si se me permite la vanidad.)
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
12:27
2
comentarios
Etiquetas: Ciencia
Ferlosio
Leyendo el Dietario Voluble de Vila-Matas, doy con una cita de Sánchez Ferlosio que expresa perfectamente la idea que intenté transmitir en el primer párrafo de mi entrada de ayer. Dice sobre su hija:
"Para ella, cada instante era puro y pleno presente, sustentado en sí mismo, completamente dueño de su propio ahora, ajeno a cualquier antes y después, acabado y entero de por sí."
Dicho queda.
Me pregunto, ¿tiene sentido que intente expresar las pocas ideas que tengo, cuando está claro que ya han sido expresadas antes y de mejor manera de lo que yo nunca podré hacerlo? Soy torpemente redundante.
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
2:16
1 comentarios
Etiquetas: Por si hay alguien ahí
jueves 29 de octubre de 2009
Nostalgia
Me parece que entré en la edad adulta el primer día que sentí nostalgia del pasado. Los niños sólo viven el presente, y por eso te los puedes quedar mirando, embobado, durante horas. Para ellos sólo existe el ahora. La posterior juventud tiene también algo de eso y, quizá, un poco de mirar al futuro, en la espera de que lleguen las cosas buenas que se supone conlleva el ser adulto. Hasta que llega un día terrible en que algo que ves (o un olor, o una música -o una magdalena-) te transporta a algún lugar de tu infancia y sientes la pequeña punzada de la nostalgia. Las cosas ya nunca vuelven a ser las mismas.
***
Una vez J. hizo una magnífica entrada en su blog sobre la maravillosa escena de la película "The dead" de John Huston, en la que Gretta escucha la pieza The Lass Of Aughrim en la escalera. Esta noche, que estoy algo melancólico, me he acordado de Joyce y de sus muertos y he vuelto a verla. Después, claro está, he seguido con la explicación de Gretta sobre el desdichado destino de Michael Furey. Pero, ¿hay algo más desgarrador que el monólogo de Gabriel que empieza con la terrible frase "How poor a part i played in your life"?
Mientras tanto, fuera sigue nevando...
En castellano, aquí.
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
21:09
1 comentarios
Etiquetas: Por si hay alguien ahí
viernes 23 de octubre de 2009
Gazpacho de otoño
Vengo escuchando la radio en el coche y alguien dice que para conseguir los objetivos propios lo único que se necesita es determinación y paciencias infinitas. Ah, era eso! Pues nada, que ya me pongo. Juas.
Algunos ya sabéis que tengo unos gustos bastante variados en cuanto a música. Llevo unos días rendido a la Bartoli. Su último cd, Sacrificium, tiene cosas espectaculares. Pero la pieza "Sposa, non mi conosci" es la cosa más bella que he escuchado en mucho tiempo. Os paso el link al youtube. Es larga (10 minutos) pero os ruego que la escuchéis entera. Dos momentos sublimes: entre el minuto 3:05 y el 3:40;y entre el minuto 8:02 y el 8:38. La tua speranza...
http://www.youtube.com/watch?v=wVWDbKuP2_8
Bueno, pues hoy mi hermana me ha descubierto una canción de Miguel Poveda que no conocía y estoy intercalándola entre las audiciones de Cecilia. También os lo paso.
De ánimo, estoy bastante mejor; más o menos como del constipado que lleva conmigo ya cuatro semanas. Juas otra vez.
Va otra de Cioran (tranquilos, ya se acaban, que finiquité el libro el otro día):
"Cuando dejamos de creer en nosotros mismos, dejamos de producir o batallar, dejamos incluso de hacernos preguntas o de darles respuestas, mientras que debería ser lo contrario, en vista de que precisamente a partir de ese momento, al estar libres de vínculos, somos aptos para captar lo verdadero, para discernir lo real de lo que no lo es. Pero, una vez agotada la creencia en nuestro papel, o en nuestra suerte, perdemos la curiosidad por todo, incluso por la 'verdad', pese a estar más cerca de ella que nunca."
Muchos ya conocéis el blog de J, Déjà-vu. Dejadme que, para los otros, recomiende la visita. Sus textos son exactos y siempre un placer para la lectura. No sólo escribe cada vez mejor (y eso ya es difícil) sino que, además, te descubre joyas como La jetée.
Y la última (?) de C.:
"La curiosidad de ver hasta dónde podemos descender, hasta dónde podemos avanzar en la decadencia, es la única razón que tenemos para avanzar en la edad. Creíamos haber llegado al límite, pensábamos que el horizonte estaba cerrado para siempre, nos dejábamos vencer por el desaliento. Y después advertimos que podemos caer aún más bajo, que hay algo nuevo, que no toda esperanza está perdida, que es posible apartar el peligro de paralizarse, de petrificarse. Mientras nos hundimos un poco más, escapamos al marasmo, a la esclerosis. Pues nada hay mejor para mantenerse en forma que reservarse un largo naufragio."
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
23:05
2
comentarios
Etiquetas: Por si hay alguien ahí
sábado 17 de octubre de 2009
Mortal, piensa como mortal
Todas las veces que el hombre olvida que es mortal, se siente movido a hacer grandes cosas y a veces lo consigue, pero al mismo tiempo ese olvido es la causa de todas sus desdichas. No se eleva impunemente. Renunciar no es otra cosa que conocer nuestros límites y aceptarlos. Pero eso es ir contra la tendencia natural del hombre, que lo impulsa hacia la superación, hacia la ruina.
Cioran. Cuadernos.
Publicado por
Nuncio Tamallangos
en
18:10
1 comentarios
Etiquetas: Que hablen los otros, que yo no puedo
